Con los resultados de la PAES Regular a punto de publicarse (5 de enero de 2026), miles de estudiantes viven días de alta tensión emocional: frustración por puntajes bajos, ansiedad incluso con buenos resultados y presión al momento de postular. Este artículo comparte claves para transitar este proceso de manera más sana y consciente.
Es completamente normal sentirse triste, frustrado o decepcionado. Ese puntaje representa meses y a veces años de esfuerzo, expectativas y sueños, por lo que duele cuando no se cumple como uno esperaba.
Lo esencial es permitirse sentir la emoción unos días sin juzgarse y expresarla con alguien de confianza. Luego, analizar con calma qué pudo influir (nervios, preparación, etc.) para aprender de esa experiencia.
Un puntaje no define tu valor personal, inteligencia ni futuro. Hay múltiples caminos válidos: universidades tradicionales, institutos profesionales, centros de formación técnica, trabajar mientras estudias, rendir nuevamente la PAES o tomar un año para explorar intereses y ganar experiencia. La vida profesional no es una línea recta; muchos encuentran su vocación por rutas inesperadas.
Paradójicamente, quienes obtienen excelentes resultados también sienten ansiedad intensa al postular. Elegir la carrera y universidad se vive como una decisión definitiva y de enorme responsabilidad.
Factores como el miedo a equivocarse, expectativas familiares, la abundancia de opciones y la sensación de irreversibilidad activan esta respuesta emocional. La incertidumbre es el gran desencadenante, más aún por el alto valor que los jóvenes le asignan a esta elección.
Es importante elegir desde los propios intereses y motivaciones, recordando que siempre es posible ajustar la carga en el camino (cambiar de carrera, institución o incluso pausar estudios).
Nervios y frustración pueden secuestrar nuestra claridad y llevarnos a decisiones impulsivas que luego lamentamos. Para que las emociones no decidan por nosotros, lo primero es identificar que estoy sintiendo y pensando sin enjuiciarlos o dejarme llevar por ellos. El siguiente paso sería intentar calmar mi cuerpo y mente para lo cual existen distintas técnicas de manejo de ansiedad y el distrés. Una vez lograda la calma, es importante cuestionar posibles pensamientos catastróficos y analizar posibles alternativas de solución para proceder a tomar decisiones de forma madura ya no dominada por los impulsos o emociones. Al crear un ‘espacio’ entre la emoción y la acción podemos decidir desde un lugar más reflexivo.
Los padres pueden marcar una gran diferencia. Lo mejor es ofrecer apoyo incondicional que transmita: “Te queremos, confiamos en ti y te apoyamos pase lo que pase”.
Evitar frases como “con ese puntaje tienes que…” o “no desaproveches”. En su lugar: escuchar con curiosidad genuina, ofrecer ayuda práctica (buscar información, acompañar a ferias) y normalizar la duda compartiendo experiencias propias sin comparaciones. Un clima familiar relajado ayuda a que el estudiante decida desde su motivación real y no desde el miedo a decepcionar.
A quienes sienten que los resultados de la PAES definen su futuro académico y personal les digo: para nada. No define tu valor ni tu destino. Conozco personas exitosas y plenas que tomaron caminos muy diversos: algunos rindieron varias veces la prueba, otros estudiaron en instituciones no tradicionales o trabajaron antes de ingresar a la universidad.
Conclusión
Este proceso intenso es solo un capítulo. Validar las emociones, buscar apoyo y recordar la diversidad de caminos posibles transforma la ansiedad en una oportunidad para tomar decisiones más alineadas con quién eres realmente. Respira profundo: hay tiempo, hay opciones y siempre hay un lugar para ti en el mundo. Si sientes que necesitas acompañamiento profesional, equipos como Punto están disponibles para ayudarte a transitar este momento con mayor serenidad.




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