Actualmente, el 31% de los chilenos admite haber sido infiel alguna vez en la vida (CADEM), y es uno de los motivos de consulta frecuentes en las terapias de pareja. Algunas de las preguntas que se hacen las parejas que han vivido esta situación son: ¿Será posible mantener una relación luego de una infidelidad? ¿Se puede recuperar la confianza? ¿Valdrá la pena intentarlo?
Tras una infidelidad, que es una de las crisis más complejas que puede enfrentar una pareja, pueden existir principalmente tres posibilidades: a) Mantener una relación en un ambiente de permanente desconfianza, tensión y/o conflictividad tras la no resolución, b) Separarse ante la crisis y el dolor c) y evaluar la posibilidad de afrontar la situación como pareja, reparar y crecer desde esta difícil experiencia.
Claramente, la primera posibilidad es lo menos recomendable, ya que esto podría implicar gran pesar y consecuencias para la pareja, hijos (en caso de que los hayan) e indirectamente para familiares y amigos.
Por otra parte, la separación puede ser una buena opción, pero en muchos casos es posible recomendar que dicha decisión pueda estar acompañada por un profundo análisis, que se ajuste a todas las dimensiones y características de la situación. Ya que, muchas veces, se toman decisiones cuando la pareja ha estado envuelta en la emocionalidad, conflictividad o tensión, lo que dificulta la apreciación de manera más clara, objetiva y conveniente. Donde en ocasiones, incluso, puede generar un aumento de escalada en las tensiones llevando a una separación mayormente compleja.
Si bien, en algunas ocasiones la separación puede ser una opción, en muchas otras también puede serlo el intentar una real superación de la crisis. Esto, implica reparar el daño, sanar y, fortalecer las confianzas y la relación. Lo que requiere un proceso paulatino para posteriormente poder trabajar aspectos de la pareja más profundos que eventualmente pueden estar implicados.
Es posible afirmar, que en estos tres escenarios puede ser recomendable un proceso terapéutico seguro y confiable, que se ajuste a la situación y a las reales necesidades. Lo que pudiese favorecer una resolución apropiada y conveniente para la pareja y la familia.




0 comentarios